José María Rubio nació en Dalías, Almería, en 1864.
Ordenado sacerdote en Madrid el año 1887, ejerció el ministerio parroquial en Chinchón y Estremeña, siendo más tarde profesor del Seminario y Notario de la Curia diocesana.
Ingresó en la Compañía de Jesús a los 42 años y después de cinco años de formación se dedicó por entero a la predicación, dirección espiritual y ministerio de la reconciliación.
Fue un verdadero padre para los pobres y abandonados, y formó muchos apóstoles laicos.
Murió en Aranjuez el año 1919, siendo beatificado por Juan Pablo II el 6 de octubre de 1985, llamándole el «apóstol de Madrid».