Cuando imaginamos la gruta de Belén, una dulce poesía envuelve el ambiente. Meditemos un instante en lo que pensaba y sentía la Santísima Virgen aquella noche en la que el propio Hijo de Dios se dignó bajar a la tierra.
¡Es medianoche! Tal y como habían anunciado los profetas, el silencio era total. La tranquilidad de la noche envolvía la ciudad de Belén, los campos, los viñedos y los olivares de la región. En este ambiente de recogimiento, el universo entero se volvía hacia la fría gruta y, aunque la estrella de la mañana aún no había aparecido para anunciar un nuevo día, «las sombras se encendían con todo el resplandor del día; aquella noche era radiante de alegrías».
Era medianoche, invierno, un viento frío soplaba sobre Belén, que dormía. Una pareja de viajeros, un carpintero y su joven esposa, montada en un burrito, salían de la ciudad porque no habían encontrado alojamiento en las posadas. El hombre era de una majestuosa seriedad, y su esposa… era una combinación de pureza, gracia angelical y santidad. Su mirada era luminosa, sus labios tan suaves, y su rostro resplandeciente como una lámpara en medio de la oscuridad.
Era medianoche cuando los viajeros entraron en la gruta. Allí solían descansar los pastores cuando velaban sus rebaños. Estaba vacía, encontraron paja seca y limpia en el fondo, un buey y un burro, y un rústico pesebre.
¡Lector! ¡Entra en la gruta y observa la escena!
El santo esposo ayuda a su mujer a entrar en el miserable refugio, enciende unas pajas para iluminar y calentar el ambiente y sale a cuidar del animal que los había traído. La Virgen se arrodilló entonces en un rincón oscuro, sintiendo que había llegado la hora sagrada que tanto anhelaban los profetas y justos del pasado. ¡El Mesías esperado iba a nacer!
¡María se sintió invadida por un profundo éxtasis! Sus pensamientos se fijaron en Dios, su corazón ardía de amor, su alma inmaculada voló hacia Dios y, de repente, radiante y llorando de amor, apretó contra sí al divino Niño Jesús. ¿Qué pensaría María?
La Santa Virgen, llena de gracia, utilizó el lenguaje divino, donde los besos son palabras y las miradas prolongadas son frases cantadas.
—¿Qué nombre debo darte? ¿Cómo puedo llamarte?
—¿Un mortal? Pero fuiste concebido por el Espíritu Santo…
—¿Un Dios? Pero tienes el cuerpo frágil de un niño…
—¿Debo arrodillarme y obsequiarte incienso u ofrecerte mi leche? ¡Qué maravilloso contraste! ¡El cielo es tu morada y yo te acuno junto a mi pecho!
Una antigua tradición cuenta que, tan pronto como nació el Niño Jesús, la Santísima Virgen, arrodillada, dijo: «Por fin, aquí está, mi Dios, mi Señor y mi Hijo», y besó sus pies como los de un Dios, sus manos como las de un maestro y su frente como la de un hijo.
Mientras, allá en las alturas, los ángeles entonaban «¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!», la Virgen Madre regaba con el rocío de sus lágrimas su primera sonrisa de madre, tomaba al Niño que temblaba de frío, lo envolvía en pañales y lo acostaba sobre la paja. ¡Navidad! Por fin… ¡Navidad!
Han pasado 2025 años y ahí está Él, recostado, extendiendo los brazos, mostrando su corazón, recordando las humillaciones por las que pasó. ¿Y yo qué he hecho para merecer tal prueba de amor?
Él nos habla a cada uno de nosotros, te habla a ti que ahora lees esta meditación: «He venido a traer amor y he venido a pedir amor. ¿Quién teme a un niño? Venid a mí, todos los que estáis cansados y agobiados, venid y os aliviaré, daré a vuestros corazones el amor verdadero y la felicidad eterna. Venid a mi pesebre, al confesionario, al comulgatorio, venid y entonces os abrazaré con el abrazo de una amistad eterna.
¡Esta es la gran noche de Navidad!
¡Feliz Navidad a todos!
Desde hace más de 25 años, nuestra Asociación realiza diversas actividades de evangelización y caridad en España.
Actualmente estamos comprometidos con la evangelización digital para responder a los nuevos desafíos de hoy. En este sitio encontrarás abundante contenido católico que te ayudará en tu vida espiritual: el Evangelio de hoy, la historia del Santo del día, oraciones, lectura espiritual. También puedes enviar tus intenciones para la Santa Misa que se celebra diariamente por nuestros participantes, así como solicitar objetos de piedad.
Te invitamos también a visitar nuestras redes sociales: Facebook, Instagram.
Este sitio utiliza cookies para ofrecerle una mejor experiencia.
Rellena el formulario para que podamos incluir tus intenciones en la Santa Misa