«Pedid y recibiréis»

Son palabras de Nuestro Señor Jesucristo. Sin la oración, que nos alcanza de la misericordia de Dios su gracia, serán inútiles todos nuestros  esfuerzos, buenos propósitos y promesas.

Si no rezamos, no tendremos fuerzas para seguir fielmente el camino de la virtud, de los mandamientos, de la santidad.

Por eso, es una inmensa misericordia que Dios conceda a las almas la luz y la gracia para orar. Pidamos que nunca nos desanimemos ni nos olvidemos recurrir siempre a Él mediante la oración, especialmente cuando nos veamos más tentados y acechados.

La oración es fuerza del alma y descanso del corazón

Oraciones

Oración de San Bernardo

Oración de San Bernardo

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido

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Salve Regina

Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando

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Padre nuestro

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy

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