
Novena al Sagrado Corazón de Jesús
Oh Jesús mío, que dijiste: “En verdad os digo: Pedid y recibiréis, buscad y encontrareis, tocad y se os abrirá”, he aquí que toco, busco y pido la gracia…
Son palabras de Nuestro Señor Jesucristo. Sin la oración, que nos alcanza de la misericordia de Dios su gracia, serán inútiles todos nuestros esfuerzos, buenos propósitos y promesas.
Si no rezamos, no tendremos fuerzas para seguir fielmente el camino de la virtud, de los mandamientos, de la santidad.
Por eso, es una inmensa misericordia que Dios conceda a las almas la luz y la gracia para orar. Pidamos que nunca nos desanimemos ni nos olvidemos recurrir siempre a Él mediante la oración, especialmente cuando nos veamos más tentados y acechados.

Oh Jesús mío, que dijiste: “En verdad os digo: Pedid y recibiréis, buscad y encontrareis, tocad y se os abrirá”, he aquí que toco, busco y pido la gracia…

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame.

Ya que llenáis de favores A todo el que en Vos confía, ¡Oh Corazón de María!, Rogad por los pecadores. Ya que sois, Madre divina, De todos corredentora De siglos

¡Oh dulcísimo Jesús!, que habéis venido al mundo para dar a todas las almas la vida de la gracia, y que para conservar y aumentar en ellas esta vida habéis

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido

En la tercera aparición en Fátima, el 13 de julio de 1917, Nuestra Señora había dicho: «Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión

Señor Jesucristo, Tú quisiste edificar tu Iglesia sobre la Roca de Pedro y los papas que lo han sucedido a través de los siglos.

¡Oh Virgen Santísima!, como una madre que visita a sus hijos, habéis bajado del cielo para visitarnos y decirnos lo que hemos de hacer para salvar nuestras almas; quiero aprovecharme

¡Oh María! Virgen Purísima y sin mancha, casta esposa de San José, Madre tiernísima de Jesús, perfecto modelo de las esposas y madres, llena de respeto y confianza, a ti

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy
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